David Lynch

David Lynch

Enfrentarse a David Lynch puede ser una tarea amarga. El espectador puede caer en la sensación de que Lynch le está tomando el pelo adornando sus pajas mentales con unas imágenes muy potentes y esto es duro porque es algo que no se puede decir en según qué círculos sin no quiere caer en el riesgo de las miradas escrutadoras y comentarios que hagan referencia a su incultura.

Bien, si vive anclado en esa sensación, Twin Peaks (2017) no le va a hacer cambiar de opinión y desde aquí ya le digo que ni lo intente.

Aun así, es indudable que la factoría lynchiana es abundante en imágenes hipnóticas y solo por esto, si uno decide lanzarse al vacío como un suicida impulsivo o un cinéfilo hedonista, la experiencia puede resultar enriquecedora y el colocón gratuito. Después debemos sumarle unos diálogos tremendos y unas situaciones desopilantes y absurdas que descargan el tono misterioso y pesado de la trama.

Twin Peaks 2017

Twin Peaks 2017

Ahora bien, una vez atacadas las cuatro primeras horas de la nueva Twin Peaks, a este que escribe le ha quedado un regusto agridulce. Hace veinticinco años Lynch cambió la forma de hacer televisión, eso es indudable e innegable, pero ¿continuamos con ese discurso o avanzamos en el descubrimiento de nuevas formas narrativas (si es que eso es todavía posible?).

David Lynch, que es de la escuela de Kubrick, Malick o Buñuel, es un artesano cinematográfico, tiene su sello y como dije al principio unas imágenes potentísimas y fácilmente reconocibles de las que será difícil escapar y que pasen desapercibidas por las neuronas del espectador y ya de paso por la historia de la imaginería popular. Han sido “copiadas” y homenajeadas en infinidad de ocasiones. Los Simpson sin ir más lejos reflejaron la icónica logia negra en uno de sus capítulos y, ¡ay, amigo!, cuando apareces en Los Simpson olvídate de las etiquetas de raro y alternativo con las que cargabas, inmediatamente pasas al mainstream. Algo que a pesar de todo no creo que al final desagrade mucho al director, al fin y al cabo es dinero y luz verde para poder hacer lo que le dé la gana en el futuro.

welcome to Twin Peaks

welcome to Twin Peaks

Ya no se hace la televisión de hace veinticinco años y creo que el error de la nueva Twin Peaks es continuar por el camino que inició en 1990, a pesar de que la trama nos sitúe en la actualidad –no en vano Laura Palmer se despidió de agente Cooper, de forma profética, hasta dentro de veinticinco años–. Para empezar ya no se consume la televisión de la misma manera –reto a cualquiera a hacerse una maratón de la serie sin acabar con un serio brote esquizofrénico en el intento erróneo de entender algo de lo que está sucediendo–, Lynch lo sabe y dice que está cómodo en el formato, pero esto a él parece darle igual y continúa contando sus historias del mismo modo. Entonces ¿está en rebelión, o es una pretensión de maestro dispuesto a enseñar, o es un punto muerto en la carrera de un director autocomplaciente y arropado en millones que ha decidido permanecer en la zona de confort?

Laura Palmer

Laura Palmer

Dudo que la nueva temporada tenga el éxito de antaño. El espectador medio español de primeros de los noventa no estaba tan catódicamente hiperestimulado. Veía lo que le daban y quizás era más ingenuo; estaba acostumbrado a cosas más ligeras. En la televisión de aquellos años triunfaba el melodrama de los culebrones norteamericanos, por eso, cuando Tele 5 bombardeo con el génesis de la serie todos cayeron rendidos inmediatamente al truco. Se hizo necesario conocer quién diablos era esa Laura Palmer, por qué la habían matado y quién había perpetrado el crimen. Si a esto le sumamos el “sentimiento de obligatoriedad” –lo que en psicología se estudia como el sentimiento de pertenencia al grupo– a ver el producto de moda para evitar quedar como un paria al día siguiente en el trabajo, el éxito estaba servido. Además de esta hiperestimulación, la audiencia actual más dispersa y menos acostumbrada a tomarse un tiempo en observar, reclama productos rápidos, blanditos a la masticación y fáciles de digerir porque sabe que tiene la facilidad de pausar el streaming y pasar a otra cosa si lo que está viendo no le resulta cómodo. Fast food fiction amigxs.