Mark Renton

Mark Renton

Como hace unos años el amigo Mark Renton nos enseñó que la vida se trata de elegir yo hace unos días elegí ver Trainspotting 2 saltándome todas las señales que me advertían que aquello podía ser un error.

Han pasado veinte años y Renton vuelve de Amsterdam a Edimburgo donde las cosas no han cambiado mucho. Sick Boy ahora está metido en negocios de extorsión a hombres adinerados junto a una novia-prostituta búlgara y continúa consumiendo, aunque ahora ha cambiado la heroína por la cocaína. Spud sigue metido en la heroína. Y Begbie no ha modificado su conducta socipática y se encuentra en la cárcel. Lo único que ha cambiado es la situación socio-política del país.

Y yo ¿qué me encontré? Pues me encontré un tren que funcionaba de manera más lenta y desacompasada que si de verdad hubiera ido puesta de caballo como sucedía con la primera. Un tren con más paradas que el metro de Madrid y que inevitablemente renqueaba por momentos haciéndole fallar.

Irvine Welsh

Irvine Welsh

En la primera el ritmo frenético de videoclip, junto a una escogidísima banda sonora, más unas imágenes hipnóticas producto de los colocones y unos monos muy bien rodados y unos diálogos rápidos hicieron de Trainspotting una película indiscutiblemente generacional, pero no solo eso: Boyle, no sabemos si de forma consciente y amparado en el texto de Irvine Welsh filmó un clásico que marcó la forma venidera de muchos montajes fílmicos.

En esta, ese montaje queda obsoleto y además da la sensación que en determinados momentos el sello de la casa está metido con calzador para advertir al espectador nostálgico que no se ha olvidado de él e intenta sumar a la fiesta a las nuevas generaciones con unos cuantos filtros Snapchat que a este que escribe le dieron ganas de salirse de la sala (pero esto ya es un odio personal hacia la app).

La nostalgia

La nostalgia es una droga que mal tratada puede ser peor que el caballo. Una droga que en muchos casos nos impide evolucionar y como es el caso nos ata a un pasado que no siempre tuvo por qué ser mejor como es el caso de de estos cuatro que, sinceramente desde el enfoque de la ficción son unos antihéroes muy guays, pero yo de amigos no los quiero.

Jonny Lee Miller es Sick Boy

Jonny Lee Miller es Sick Boy

En un momento de la película Renton cuenta que vuelve a Escocia porque su presente se está yendo a la mierda y que en ese momento no se le ocurre nada mejor que engancharse al nuevo negocio que Sick Boy se trae entre manos en lugar de volver a Amsterdam y continuar con su vida como parece que está a punto de hacer. Renton elige engancharse al caballo del pasado, un pico que por otro lado si no llega a meterse no tenemos película, pero ¿Hasta qué punto es beneficiosa esta filosofía que nos venden desde algunas partes? ¿Nos anclamos nosotros mismos a ese pasado porque creemos que cuando crecemos dejamos de molar? No hay más que ver la evolución monstruosa y la mercantilización de la subcultura friki que ha entrado en el capitalismo de esa forma abrumadora ¿Y sabes qué pasa? ¿Qué es lo más increíble? Que Danny Boyle continúa haciendo apología de la nostalgia y te cuenta que la nostalgia es lo mejor del mundo y hace que te lo creas cuando al final vuelve a arrancar el tren a ritmo Lust for life y te deja con cara de tonto, bailando emocionadísimo y planteándote si tus creencias son solo una pose nihilista y que no seas tan gilipollas, chaval. Aunque de chaval ya solo te queda el recuerdo de la primera vez que viste Trainspotting.