Se cumple ya casi medio siglo de la muerte de Neal Cassady en las vías del tren de Guanajuato, tras la celebración de una boda. La suya fue una vida corta, pero pocos viven con la misma intensidad que el héroe de la Generación Beat.

Allen Ginsberg y Neal Cassady

Allen Ginsberg y Neal Cassady

Nacido en Salt Lake City, pasó su adolescencia en Denver, Colorado, obsesionado siempre con la figura de su padre, un vividor que vagabundeaba por el oeste y se le aparecía recurrentemente, como un fantasma encarnado en la forma de un borracho.

Neal no fue un gran escritor, ni tenía formación académica, podría haber sido un pillo jovenzuelo de barrio que inscribía su leyenda en el vaho de las lunas de un coche recién robado, para desaparecer al momento, anónimo, como lo hacen todas las estrellas de juventud de todos los barrios de todas las ciudades del mundo.

Neal Cassady y Jack Kerouac

Neal Cassady y Jack Kerouac

Sin embargo, la marcha de su colega Hal Chase a la Universidad de Columbia en Nueva York, le sirvió para estrechar un lazo con un grupo de jóvenes escritores que estudiaban allí y, contagiados de su vitalismo, recorrieron América de costa a costa y lo convirtieron en el protagonista de sus historias. Allen Ginsberg le dedicó su Aullido, “N. C., héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver”, Kerouac lo convirtió en protagonista de En el camino, bajo el seudónimo de Dean Moriarty o Visiones de Cody, como Cody Pomeray. Neal no sólo inspiró los contenidos, su punto de vista determinó a Kerouac a adoptar ese estilo de prosa sincopada que imitaba la música bop.

Foto policial

Foto policial

Arrestado por posesión de marihuana en San Francisco, pasó una temporada de un par de años en la prisión de San Quintín, acabando así la década de los ’50. A continuación llegaba la psicodelia de los ’60 y Neal la viviría desde su epicentro, como miembro de los Merry Pranksters, de Ken Kesey, y conductor de Furthur, el autobús que recorrió en un viaje de LSD California y Oregón en el verano del ‘64. Así, los autores del New Journalism, Hunter S. Thompson y Tom Wolfe, lo mencionan también en sus obras Los Ángeles del infierno: una extraña y terrible saga y Ponche de ácido lisérgico.

Furthur

Furthur

Un año después de su muerte aún apareció, a título póstumo, en una última obra literaria, hablamos de Escritos de un viejo indecente, de Charles Bukowski, tampoco pudo evitar rendirse a sus encantos.