La región salvaje

La región salvaje

La región salvaje (Amat Escalante, 2016) es una película perturbadora y desconcertante.

En la primera escena, una mujer desnuda es penetrada por un pulpo gigante con uno de sus tentáculos. Ella lo sujeta con su mano derecha y se lo introduce hasta quedar saciada, pero no es, estrictamente, una masturbación: el animal está vivo. La secuencia me recordó al temible Kraken, aunque esta mujer no está siendo violada, se está sirviendo una dosis de sexo para calmar un deseo devastador. Su pulsión es sexual, pero el entorno oscuro y prohibido donde la satisface y la urgencia de su necesidad sugieren, sobre todo, adicción.

Lo que está allá en la cabaña es la parte primitiva de todos

Medito sobre el título y lo intento relacionar con el contenido de la película. Está ambientada en Guanajuato, México, en sus afueras hay un bosque, en su interior hay un claro, en el claro hay una cabaña y dentro de ella hay un pulpo, llegado del espacio exterior y custodiado por una pareja de científicos. Pero no creo que la región salvaje sea esta región física, geográfica, sino un lugar del inconsciente que rige nuestros más oscuros deseos.

Afuera, en la ciudad, transcurren las vidas a la luz del día. Los hombres acuden a sus trabajos, los niños a sus colegios y las mujeres… Pero, tras esa normalidad que fingen durante tantas horas al día, se acaban por descubrir relaciones hipócritas, triángulos amorosos, abusos sexuales y malos tratos cuyas víctimas terminan por reproducir.

Podría tratarse de una película social, una dura crítica contra la violencia de género y los podridos valores de una sociedad ultraconservadora, machista y patriarcal, pero en medio de todo está ese pulpo, como un horrible y extraño dios monstruoso o una representación, tal vez, de nuestro propio subconsciente.

Billy Bones, contramaestre de LMN

Mark Lanegan. Straight Songs of Sorrow

junio 1, 2020

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