El amigo inglés
On enero 18, 2017 | 0 Comments

Conversaciones sobre cine y propaganda política en la Segunda Guerra Mundial.

Cada vez que Kurt Jester me telefonea y me dice que tiene algo nuevo entre manos lo dejo todo y corro a su encuentro. Y no es para menos, Mr Kurt Jester es un investigador social underground. No cree en una gran conspiración mundial pero está seguro de que en el puzle faltan muchas piezas y que por eso no reconocemos la imagen.

Va directo al asunto: Cine y sociedad en los años previos e iniciales de la Segunda Guerra Mundial. Un escalofrío me sacude el espinazo. El estudio sobre el control-adoctrinamiento de la población a través de la imagen es una de mis pasiones intelectuales.

Conecto la grabadora y Mr. Jester comienza a hilar un discurso cabal e inquietante que evoluciona a diálogo en unos pocos compases.

M.M. ¿Qué tal Kurt? Cuando quieras vamos al grano.

K.J. Bien. Recientemente se han publicado diversos libros y artículos sobre el papel aséptico de las producciones cinematográficas de Hollywood durante los años de ascenso del nazismo y otros regímenes totalitarios en Europa. Algunos autores sostienen que tenía más peso el negocio que la ideología. Esto es obvio, los grandes estudios cinematográficos norteamericanos no querían perder sus mercados europeos, principalmente Italia y Alemania, en una etapa de aguda crisis para las democracias en el viejo continente. Todo esto cambia radicalmente con la entrada de los norteamericanos en diciembre de 1941 en la Segunda Guerra Mundial que había comenzado en 1939. A partir de ese momento el papel de Hollywood como máquina propagandística es fundamental para la formación de un imaginario popular anti-totalitario. Lo que me interesa son precisamente esos años, de 1930 a 1941, con la ruptura del equilibrio internacional por la Alemania nazi desde 1933, año en que Hitler es proclamado canciller y toda la secuencia histórica posterior: apoyo a los militares sublevados contra la República Española en el verano de 1936, invasión de Austria y Checoslovaquia en 1938, destrucción de Polonia en 1939 y la consiguiente internacionalización del conflicto con Francia y Gran Bretaña como principales rivales. Mi planteamiento es que Hollywood jugó con dos barajas, es decir, se produjo cine ideológicamente aséptico para poder venderlo a los países europeos con gobiernos totalitarios ultranacionalistas y al mismo tiempo se realizaban filmes marcadamente anti-nazis destinados al público norteamericano, de modo que se fuera creando una opinión pública favorable a la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial. Hay que recordar que los norteamericanos estaban profundamente divididos con respecto a la participación en la conflagración mundial, incluso dentro del grupo de los favorables a la participación en la guerra existía una fuerte polarización entre aliadófilos y germanófilos. La comunidad de inmigrantes alemanes en Estados Unidos era muy numerosa…

Confesiones de un espía nazi

M.M. Recuerdo una película americana de 1938 dirigida por Anatol Litvak, Confesiones de un espía nazi. Es tremendamente explícita sobre la penetración del nazismo en Norteamérica y se posiciona claramente en contra del totalitarismo y a favor de la democracia y la sociedad abierta.

K.J. Anatole Litvak fue uno de los primeros en emplear el cine como arma antifascista. Él había huido de la Alemania nazi y en Hollywood le dieron la oportunidad de denunciar toda esa locura. Poco antes que Litvak, Cartier Bresson en sus documentales sobre la Guerra de España habla ya del peligro que supone el fascismo para la paz mundial. Para centrar el tema en Hollywood vamos a destripar un par de películas de 1940 que me parecen especialmente interesantes: Tormenta mortal dirigida por Frank Borzage y Enviado especial la segunda película que dirigió Alfred Hitchcock en Estados Unidos.

Tormenta mortal

M.M. Comencemos por Tormenta mortal. Recuerdo que, en líneas generales, la historia es sencilla: Alemania 1933, en una pequeña ciudad universitaria de las montañas, cerca de la frontera con Austria. La hija de un eminente profesor de origen judío se debate entre el amor de su novio de toda la vida, nazi recalcitrante, y el amor de su vecino de la infancia que es un convencido demócrata. El círculo lo cierran los hermanastros arios de la protagonista y una cuadrilla de nazis pueblerinos muy pendencieros y bebedores de cerveza.

Jimmy Stewart en Tormenta mortal

K.J. Me gusta especialmente una escena en la que están todos reunidos para celebrar el cumpleaños del viejo profesor y súbitamente la criada irrumpe en el comedor muy contenta porque Hitler ha sido proclamado canciller de Alemania, es el 30 de Enero de 1933. Todos acuden a la biblioteca para conectar la radio y escuchar el discurso del líder. Entre las bravatas del novio nazi y de los hermanastros arios se escucha la voz firme y serena del vecino demócrata que hace un alegato emocionante a favor de la libertad de expresión. A partir de ese instante la película se transforma en una pesadilla con nazis quemando libros de Carl Marx y Heinrich Heine, aporreando a viejos y jurando lealtad eterna a la sinrazón y a la muerte. La cinta, pese al tono panfletario, es honesta y funciona gracia a la historia de amor. El amor es lo único que puede salvar a los protagonistas porque los nazis no entienden cómo actúa sobre la voluntad de las personas, ni de lo que es capaz.

M.M. En este film se resume muy bien la forma en la que el nazismo penetra en todas las capas de la sociedad alemana, de la universidad a la taberna, de una manera violenta e impuesta, o estás con nosotros o eres el enemigo, y ese tipo de maximalismo político.

K.J. Pues en este sentido casi todos los partidos políticos tienen tendencias populistas. La diferencia fundamental es que algunos partidos políticos aceptan el juego democrático y otros como el NSDAP o partido nazi alemán, el Partido nacional Fascista de Mussolini, la Falange y las JONS en España, o en la actualidad el Frente Nacional en Francia, utilizan el juego democrático para tomar el poder e imponer un estado totalitario de partido único sin libertades individuales ni libertad de expresión. Por eso me preocupa la situación política internacional actual. Cada vez hay más actores políticos que emplean esta táctica totalitaria de toma y perpetuación en el poder. En el mundo de hoy no se emplean escuadras de camisas pardas o negras para machacar sindicalistas y activistas sociales. Directamente se emplea a la prensa y a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, apuntalados por leyes, jueces y fiscales, todo un entramado jurídico, que obedecen a sus designios. ¿Qué ocurre en países como Rusia, Turquía, Hungría o España con gobernantes escasamente democráticos, corruptos hasta el tuétano pero que reciben apoyo popular elección tras elección? ¿Qué pasará en Francia si gana el Frente Nacional? ¿Qué va a suceder en EEUU y en todo el planeta con Mr. Trump? Las democracias están en crisis, de hecho no son verdaderas democracias, son plutocracias, el pueblo participa poco y las elecciones no las ganan los programas políticos sino el espectáculo y eso lo perfeccionaron los nazis de modo que constituyen el referente más directo de la política actual de post-verdad. ¿O mejor llamarla política de la gran mentira?

Enviado especial

M.M. En Enviado especial de Alfred Hitchcock aparece la figura del “amigo inglés”, un arquetipo que has localizado en numerosas películas norteamericanas de 1940 y 1941.

K.J. La primera vez que me llamó la atención este tipo de personaje fue viendo Murieron con las botas puestas dirigida por Raoul Walsh en 1941, una joya del western militar. En esta película ambientada en los territorios de frontera entre 1860 y 1876, aparece un personaje británico que llega a ser el mejor amigo del protagonista, el general Custer que incluso evita su muerte en el sacrificio final. Es la épica de salvar al hermano británico. La cuestión es que este tipo de personajes son absolutamente prescindibles en la evolución de las tramas. Están como metidos con calzador en la historia. En la película de Hitchcock, Enviado especial de 1940, encontramos igualmente al “amigo inglés” del protagonista americano, prácticamente sobrero de la trama pero esencial para persuadir a la opinión pública norteamericana de la necesidad de participar en la guerra como aliados del “amigo inglés”.

M.M. Seguro que has localizado alguno más de estos personajes…

K.J. Y muchas más cosas que te contaré otro día.

Así me dejó Kurt Jester, con la miel en los labios. Pero seguro que pronto volveremos a tener noticias de nuestro amigo saboteador del pensamiento único.

M.M.

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