Declarado el 4 de enero como día oficial de The Doors en L.A.
On enero 5, 2017 | 0 Comments

Llegamos a Los Angeles desde Las Vegas en autobús después de fracasar en el intento de alquilar un coche. Por alguna estúpida razón habíamos sacado todo el dinero en efectivo y nuestras tarjetas estaban secas. Una taxista nos llevó hasta un edificio blanco sobre el que estaban pintadas una línea verde y otra roja. El cartel rezaba:

El Paso. Los conocidos Limousines.

Cruzamos por Death Valley y el desierto de Mojave y aparecimos por el Este de Los Angeles antes de ser depositados en el centro de la ciudad. Después de patear media hora o menos, oscurecía y decidimos movernos a Venice Beach.

Foto Stuart Guest-Smith

Conseguimos un taxi, conducido por un tipo taciturno que tardó lo suyo en dejarnos en nuestro destino, lo que nos hizo sospechar que alargaba el viaje a propósito para sacarnos pasta. Encontramos alojamiento en un hostel de Pacific Avenue, a escasos metros de la playa y acto seguido bajamos al mítico muelle y nos asomamos por primera vez al Océano Pacífico, sobre el que, haciendo honor a su nombre, reinaba la calma aquella noche de septiembre.

A la mañana siguiente reconocí que estábamos en el punto exacto donde comienza la película de Oliver Stone, The Doors. Desde la ventana del hostel también se veía un edificio cuya fachada lateral lucía a una imponente imagen de Morrison. Hay mucha mitología en Venice Beach, pero estaba claro que la banda angelina ocupaba un lugar central en su imaginario.

Por la tarde queríamos acercarnos al centro, dar una vuelta por allí, visitar el Whisky a Go Go y preguntamos por el bus. Fue una irónica sorpresa descubrir el nombre de la línea que nos llevaría allí: The Blue Bus. En las letras de Morrison hay varias referencias a ella:

The Blue Bus is calling us / driver, where are you taking us…?

José Bocanegra posa para FJ Mompeán frente al Whisky a Go Go con sombrero y sudadera de Dog Town en 2008

Es uno de los enigmáticos versos de The end, siempre pensé que se trataba de un símbolo poético impregnado en ácido, no de la línea de autobús que va desde Venice al centro de Los Angeles, que transportó en los sesenta a los jóvenes músicos puestos de blue Sunday, como refleja otro de sus versos:

Meet me at the back of the blue bus.

Hoy, 4 de enero de 2017 se cumplen 50 años desde la grabación del primer disco de la mítica banda y la ciudad de Los Angeles ha decidido declararlo Día Oficial de The Doors. Son unos honores que, a los que hemos pasado por allí, no nos cogen por sorpresa.

El disco, situado en el número 42 en la lista de Los mejores 500 álbumes de la historia de la revista Rolling Stone, abre con la rompedora Break on through y cierra con la legendaria The end, además de incluir otros temazos como la lisérgica The crystal ship, la bella y controvertida Light my fire, o las versiones de Alabama song (Bertolt Brecht/Kurt Weill) y Back door man (Willie Dixon/Chester Burnett).

José Bocanegra

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