115 años de Henry Miller
On diciembre 26, 2016 | 0 Comments

Se cumplen 115 años del nacimiento del escritor y pintor neoyorquino Henry Valentine Miller, más conocido como Henry Miller.

Su primera novela, Trópico de Cáncer, fue publicada en 1934, cuando el autor tenía cuarenta y tres años. En ella relata un año de su vida en París. Se trata de una novela sabrosa en la que Miller cuenta con desparpajo y frescura sus vivencias como escritor bohemio y casi sin recursos económicos en La Ciudad de la Luz. Sus escarceos sexuales, relatados con gran franqueza, y su novedoso uso del lenguaje, por muchos considerado grosero, hacen de este un libro único y pionero que desencorsetó el lenguaje artístico y literario y reivindicó la autenticidad del artista frente a la habitual impostura que a menudo domina el mundo del arte. La novela fue publicada por Obelisk Press en París, pero estuvo prohibida hasta principios de los ’60 en EE.UU. Cuando en 1961 Groove Press se decidió a publicarla, tuvo que enfrentar varios juicios por obscenidad, hasta que en 1964 la Corte Suprema declaró el libro no-obsceno.

La década de los ’30 en París fue la que definitivamente forjó a Henry Miller como escritor. Allí conoció a la escritora erótica Anaïs Nin, una mujer de gran personalidad que financió a Henry Miller, que estaba sin blanca. Fue ella la que durante años pagó el alquiler de su apartamento en el 18 de Villa Seurat. Fue ella quien también leyó el manuscrito de Trópico de Cáncer incluso durante el proceso de escritura, aportando su punto de vista como escritora de grandísima sensibilidad y honestidad, y fue ella la que finalmente financió la primera edición en París. Además de su relación literaria, los dos se vieron envueltos en un triángulo amoroso con la segunda mujer de Henry, June Miller. Esta relación inspiró la cinta cinematográfica Henry & June, de 1990, una interesante película que contó con las estelares interpretaciones de Fred Ward como Henry Miller y unas jovencísimas Uma Thurman y María de Medeiros en los papeles de June y Anaïs. Más adelante, aún en París, consiguió un empleo en la edición francesa del Chicago Tribune.

Tras nueve años en París, Henry Miller fue invitado a Grecia por el escritor Lawrence Durrell, uno de sus mejores amigos. Allí pasó una temporada, fruto de la cual es la obra El coloso de Maroussi. Aunque no es una de sus obras más populares, el autor la consideró su mejor libro. Por aquella época obtuvo uno de los primeros reconocimientos literarios provenientes de un gran autor, cuando George Orwell lo ensalzó en en su ensayo Inside the whale (Dentro de la ballena).

El staff de LMN estuvo de visita en su cabaña de Big Sur. En la foto, FJ Mompeán fotografiado por José Bocanegra

En 1940, Miller regresó a los EE.UU. A la sazón, tenía cuarenta y ocho años, pero aún le quedaban cuarenta más por vivir. Pasó un periodo de dos años en Nueva York, en el que comenzó la que después de los trópicos sería su obra más conocida, se trata de La crucifixión rosa, una trilogía compuesta por Sexus, Plexus y Nexus. La temática y el estilo es similar a Trópico de Cáncer, el autor parte de sus propias vivencias, en especial de su vida amorosa y sexual y desde ese punto de partida diserta, reflexiona y filosofa sobre temas diversos de la condición humana. Otro tema importante en la obra es la lucha del artista por no ser devorado por una sociedad mercantil, que lo lleva a perder valiosas horas de su tiempo en trabajos indeseables. Así se refiere a la empresa para la que trabaja como la Corporación Cosmodemónica de Telégrafos. Este tema ha sido desarrollado después por otros autores, como el también americano Charles Bukowski.

Tras moverse a Hollywood una temporada, recaló al fin en Big Sur hacia 1944, un bonito pueblo de montaña en la costa californiana en el que residiría el resto de sus días y al que dedicó el libro del mismo nombre. A Henry Miller aún le quedaban casi cuatro décadas de vida, pero ya convertido en un artista consagrado que publicaría decenas de obras literarias y, como pintor, más de dos millares de acuarelas.

José Bocanegra

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